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jueves, 15 de septiembre de 2016

¿Que coleccionas Tú?



Hablando en silencio
Por: Doris Rodríguez 




La riqueza es como el agua salada; cuanto más se bebe más sed da. – Schopenhauer.

    Si nos pasamos la vida luchando para conseguir bienes materiales, “riquezas”, viviendo en un constante  afán por guardar, obtener y comprar, entonces ¿por qué no tenemos el mismo empeño en coleccionar, en acumular aquellos momentos inolvidables, esos recuerdos bonitos que nos hacen volver a vivir de nuevo?
   Cuando nos vamos al baúl de los recuerdos y observamos aquellas viejas fotografías  o unos que otros videos  conectamos nuestro ayer con el hoy, pasamos balance al camino recorrido  tratando de no quedarnos en el pasado y sin apresurarnos al futuro.
   La vida es fugaz, hay que coleccionar los momentos más hermosos y hurgar  en los recónditos  recuerdos de nuestro ser, y encontrar aquellos momentos  que han Estampado el trayecto de nuestro días de manera positiva.
   Es momento de regalarnos un lápiz, para  escribir nuestros nuevos y mejores  planes. Una goma para borrar  un pasado triste y una crayola para pintar  una vida llena de amor,  voluntad, fe, empeño, disciplina, perseverancia, con pinceladas de  sencillez, humildad, solidaridad, prudencia, y mucha tolerancia para aligerar la carga y con el tiempo podamos abrirla la mochila del pasado  sin temores, donde encontremos una  colección  de hechos con colores brillantes.
   A veces  para coleccionar lo bueno,  hay que  enfrentar  las dificultades sin vacilaciones, poner  la razón por encima del corazón, la realidad por encima de la posibilidad, los  resultados por encima de las probabilidades.
 
  Hay que  decretar con fuerza y determinación  para no  decaer, porque solo el hoy es importante, el hoy será el resultado del mañana,  el ayer ya se conoce y como tal se fue, no te pertenece, y el mañana aún no llega y no debe sentarte  a esperar  lo que te traiga, busca lo que más te   convenga, rompe las barreras de la dificultades y aprende de cada minuto lo que debe escoger para ser mejor y no decaer, teniendo una vida llena de oportunidades y logros que te servirán de plataforma para seguir  coleccionando los momentos sobresalientes, eso que te sacaran una sonrisa .
   Es tiempo de enderezar, de limpiar el camino por donde cruzamos, de desprendernos de los malos momentos, de viejos y tristes recuerdos para dar paso a los que dan color y luz a la vida; date la oportunidad de disfrutar el presente sin pensar tanto en cómo será el mañana, porque el mañana nos  es más que el resultado de lo que hiciste hoy, entonces haz de ese hoy el mejor de tu día.
Llegó el momento de dividir el dolor y multiplicar las alegrías, dejemos atrás los enojos, el odio,  aunque vivamos en el infierno tratemos de hacer  de nuestra vida una  gloria.   

viernes, 26 de agosto de 2016

Viviendo y aprendiendo

Doris Rodríguez
Hablando en Silencio


Aprendí
Que cuando nos sentimos mal, la soledad es nuestra enemiga número uno,  es una etapa que podemos aprovechar y salir fortalecidos. Siempre hay algo positivo en una situación difícil, y puede ser justo el elemento que necesitamos para crecer y evolucionar.
Aprendí
Que cuando el dolor  es algo insostenible de soportar, es cuando tenemos que ser realistas y darnos cuenta de que necesitamos un confidente profesional, que nos pueda brindar orientación adecuada, para entender mejor las dificultades que se nos presentan.
Aprendí
Que no necesitamos que otros nos recuerden nuestros compromisos, metas, sueños y propósitos. La voluntad, la disciplina y la determinación es lo que nos ayudará  en la búsqueda de conseguir una mejor condición de vida. ¡Volvamos a comenzar!
Aprendí
 Que la aceptación, nos libera, cuando las situaciones son inevitables, porque no  podemos cambiarlas, o porque su solución  no  está en  nuestras manos… debemos aprender  aceptarlas, para que podamos vivirlas con valor, serenidad, sin angustias,  estar dispuestos aprender  de ellas;  hacer cuanto sea necesario para transformarlas.
Aprendí
Que nuestro destino es crecer, superar nuestras limitaciones y sacarle el mayor provecho a nuestras aptitudes. Con voluntad, podemos transformarnos hasta convertirnos en la persona que deseamos ser, y al mismo tiempo podemos renovar nuestra forma de vivir cada día.
Aprendí
Que tengo la libertad dada por Dios, de elegir mis repuestas, las personas y circunstancias y elijo el amor. Cuando elijo el amor, mi vida se convierte en una cadena valiosa de momentos dorados.  
Sigo viviendo y aprendiendo que la vida se compone de nuevos comienzos, cada vez que deseas extender tu horizonte y ganar prosperidad tienes que asumir retos. Que no sea el miedo tu motivador en la vida, que sean tus sueños los que te impulsen a conseguir la cima. La realización de tu sueño puede estar esperándote a la vuelta de la esquina…
¡No te detenga!    

miércoles, 10 de agosto de 2016

Necesitamos arquitectos, para construir escuela de valores.


Hablando en silencio

Por: Doris Rodríguez 

   Dijo una vez el médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, Carl Gustav Jung,  “conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana”.

   Todos tenemos algo que aprender, no descalifiques a las personas que no tienen un título universitario colgado en la pared, a veces nos dan  la mejor lección de vida, cátedra de humanismo, condición  que olvidan muchos “intelectuales”.
  Es momento de  transmitir tu poder directo a la esencia de cada ser humano, más allá de las formas temporales de cada sociedad.
  Humanizar lo que hacemos, no es otra  cosa que considerar al ser humano en sentido global, en su dimensión física, intelectual, emocional, relacional o social y espiritual. En las últimas décadas estamos visualizando al ser humano como un objeto que nos da garantía económica, beneficios sociales; olvidando al SER y dejando que el tener nos lleve por el camino donde los sentimientos nobles parecen haber pasado de moda. Nos han vendido que tener  principios y valores no conviene en estos tiempos.     
  Es tan simple y fácil ser amable,  es una complacencia, agrado y delicadeza en el trato con los demás, que no cuesta nada,  atrévete a dar un  saludo,  una sonrisa, una mirada genuina, una palabra de  cariño, agradéceles a las personas que te  tratan bien, se recíproco, no seas mezquino  con los  afectos; nada cuesta y esa persona sumará bienestar a tu vida. El ser humano aprende de quienes lo rodean, adopta sus costumbres y toma como ejemplo sus acciones, es importante que nuestro actuar esté fundamentado en los valores y que a diario estemos fortaleciéndolos, que seas tú que agregues ese plus de bien cuando entra en contacto con otro SER.
  La deshumanización que percibo todos los días, me han llevado a pesar que debemos  iniciar a construir escuela de valores, donde nos enseñen un poquito de todo cuanto nos haga más sensatos, sensibles ante las injusticias y la desigualdad. Hay una necesidad de educar con cordialidad, con empatía y sobre todo con amor. Se requiere recuperar la visión integral, hay que ir en contra de la mentalidad contemporánea, que va por el camino de la destrucción de la humanidad. La deficiente formación académica que reciben los profesionales  en todas las áreas del saber, generalmente está más enfocada en  los aspectos técnicos y tecnológicos, olvidando lo humano.

 Los arquitectos han sido capaces  de crear  obras maestras, su creatividad y pasión lo llevaron a construir estructuras arquitectónicas maravillosas, que inspiran verdadera admiración, tanto que nos han motivado a viajar alrededor del mundo sólo por ver estas  mágicas y hermosas obras. URGENTE! Necesitamos    arquitectos  para pulir  la obra del SEÑOR, el SER humano, necesitamos de  padres y madres más conscientes de su responsabilidad, maestros que jueguen al rol que le corresponde, que  ilustren, que expliquen, que demuestren, pero sobre todo que inspiren, enseñemos a construir gratitud, tolerancia, libertad y trabajo. Porque la educación es el vestido de gala para asistir a la fiesta de la vida.