miércoles, 23 de julio de 2014

El silencio mi mejor manera de expresión



 

 


    De todas las formas de lenguaje y expresión que dispone un ser humano  para comunicarse, la menos fiable es el habla, Por lo que prefiero el silencio, este calla la lengua. El silencio es como la capacidad de pensar sin cabeza, de andar sin pies, de escuchar sin interrumpir, es la lengua del corazón. Me gusta esbozar el silencio que trae una inevitable y sincera sonrisa o una lagrima que nos saca o nos guarda el dolor.

En música el silencio se escribe, disfrutamos de él tan poco que cuando nos lo encontramos, y no lo buscamos, nos asusta, nos descoloca, y no sabemos como actuar. Entonces es necesario no hacer nada, quedarnos tranquilos, es lo adecuado. Dejar que nos invada, que recorra nuestra mente y que, como un borrador, limpie las huellas mal sonoras que acumulamos. No es lo mismo generar silencio interior que recibir silencio como respuesta. A veces el silencio oculta y otras las muestra.


Guardamos silencio, en ocasiones callamos porque no tenemos que decir nada, o porque tenemos tanto que decir que es mejor no decir nada, otras simplemente es miedo a ser juzgados, a expresarnos con sinceridad a decir libremente lo que pensamos o lo que sentimos. El silencio es un vacío lleno de palabras, es un lugar donde está todo lo que queremos y no queremos decir, para no escucharnos, para que no nos escuchen. Allí se anclan días de pensamientos, tardes de recuerdos y noches de confusión.


   Aunque la sabiduría popular dice que "quien calla, otorga", el silencio no siempre es un "sí"; a veces demuestra la incapacidad de las personas a reaccionar de inmediato, creando la frustración y el desconcierto de quien lo recibe y dando lugar a diferentes interpretaciones.

Se puede guardar silencio como mecanismo de defensa, a modo de desconexión con una realidad que no nos gusta, que no queremos asumir y que guardando ese silencio le restamos importancia e incluso a veces se desvanece.


   Sea cual sea la razón por la que cada uno guardamos silencio, en cualquier ocasión, no debería ser la huida a situaciones que la vida nos pone de frente, y que hoy podemos esquivar, pero mañana volverán a estar ahí.



Ahora bien, debemos conocer los tipos de silencio.

   El silencio siempre tiene que ser sincero, se puede callar sin cerrar el corazón, se puede ser discreto, sin ser sombrío. El silencio prudente, es el que debemos tener cuando debemos callar oportunamente.


  El silencio prefabricado o el que calla para sorprender, desconcierta a los que declaran sus sentimientos y reciben a cambio la nada del silencio.


  El silencio inteligente, aquel que aplicamos al escuchar sin contradecir, al demostrar el agrado que nos da una conversación o una forma de actuar que la ausencia de palabra es capaz de decir lo que nuestros gestos expresarían.


   El silencio del rencor y del desprecio, cuando alguien al que hablamos no responde sino con frialdad, orgullo y silencio. El silencio como comportamiento, aquel que esconde personalidades que jamás se muestran del todo, que no dicen todo lo que piensan, que no siempre explican su conducta y que no siempre responden claramente para no dejarse descubrir.


    El silencio pacificador, el que buscamos dentro de nosotros, con el que apartamos a un lado pensamientos, memoria, deseos y preocupaciones, abriendo paso a la armonía y a la serenidad, ese al que todos deberíamos anhelar.


 El silencio tiene  un lado positivo y otro negativo

  Puede fortalecer o puede debilitar, de hecho existen las llamadas enfermedades del silencio, como puede ser la depresión, los trastornos alimenticios o cualquier otra causa que nos lleva a ese hermetismo emocional que a veces, incluso las personas más cercanas, no aprecian ni son conscientes de ello, tan solo el que lo guarda en silencio.


  Los problemas, las frustraciones, las insatisfacciones o los miedos no se curan ni se resuelven con el silencio. Lo más probable es que hagan mella y se somaticen de la forma que menos deseamos. Aquí, si, hablemos en lugar de callar.


   Al silencio hay que escucharle, interpretar lo que nos quiere decir. Usarlo a modo de reflexión, de aprendizaje, de creación, de renovación y rendirle el respeto y aprobación que se merece por su capacidad, a veces, de decir tanto con nada.


martes, 17 de junio de 2014

Dejemos Soplos de alegría






»»»El amor se mide  del alma al corazón, los años no se perciben, simplemente se entrelazan  los alientos en el  silencio.  D.R»»»
 
Procura, repartir presentes imperecederos, valiosos, de esos que pasan desapercibidos, pero que significan mucho. Comparte tiempo de calidad, acompaña con amor, escucha con atención, presta tu ayuda incondicional, sonríe, perdona fácilmente y reparte abrazos.
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Cada vez que tengas la oportunidad de agradecer la compañía, el apoyo, la amistad, la ayuda, el favor de esa persona especial, no permitas que el estrés y los pendientes te saboteen la posibilidad de hacerlo. Ser agradecidos es uno de los rasgos más comunes que poseen las personas felices.


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Hay personas que son anti-estrés, bálsamo de agua fría en medio del desierto, sacan  lo mejor de nosotros aun  en circunstancias  adversas, eso son de los seres que están en extinción y tenerlos cerca es una bendición.   
Que maravillo seria que nos  convirtiéramos en personas que como el atardecer pudiéramos dar calor y  color a  la  existencias de otros Seres, sin  maldad, sin  interés, sólo dejando salir lo  mejor del alma como soplos de aliento que se con viertan en  sonrisas  
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Deja de esperar a que te reconozcan y te califiquen... Reconócete y valórate a ti mismo, por quien eres y por lo que has logrado, no necesites mostrárselo a ellos
  o a otros para sentirte seguro de que así es. Siéntete valioso y especial…No le des importancia a las cosas que en realidad no la tienen. Aprende a minimizar las situaciones negativas que no representan ninguna gravedad y que se pueden solucionar. Acepta lo inesperado en tu vida y  búscale siempre el lado positivo





Si no te gustan  los frutos que estas cosechando, has un alto y analiza lo que estas sembrando, es tiempo de cambiar tu sembrado, para que puedas cosechar  mejores frutos… si siembras odio en los corazones cosecharas  envidia , en cambio si sembramos amor ,  recibirás  alegría ,sonrisas  y bienestar general .

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Cuando dejamos de fijarnos en nuestras diferencias personales y comenzamos a reconocer los puntos afines, disfrutamos más del regalo de compartir con otros un buen momento. Evita juzgar y criticar a los demás... mas bien, dedícate a encontrar y resaltar todas sus características positivas. Conviértete en un elemento conciliador en tu espacio familiar, en el trabajo o en tu círculo social, para propiciar la paz, el entendimiento, el acercamiento y la buena convivencia entre todos.
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Cada vez que decimos: “yo soy asi”, nos estamos negando la oportunidad de reconocer y superar nuestras limitaciones y al mismo tiempo, cerramos la puerta a la comunicación y a la posible solución a cualquier desacuerdo que tengamos con una persona querida. La próxima vez, revísate y asume el compromiso de hacer lo necesario para corregirlo.
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Todas las vivencias que tenemos cuando somos pequeños, determinan la calidad de relación que tendremos con nuestros padres y hermanos cuando seamos adultos. Con amor respeto confianza reconocimiento y aceptación de las diferencias podremos fortalecer el vínculo que nos une
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Que tus decisiones y acciones correspondan a tus pensamientos, creencias y valores esenciales. Nunca hagas nada que atente contra ellos!