viernes, 15 de julio de 2016

Necesitamos tener fuerza de voluntad.



Hablando en silencio
Por: Doris Rodríguez


“La fuerza de voluntad no viene de la capacidad corporal, sino de la voluntad  del alma” –Ghandi.

La fuerza de voluntad, también conocida como autodisciplina, autocontrol o determinación, es la capacidad que tenemos para controlar nuestros impulsos y nuestras conductas, para dirigir nuestro accionar hacia donde queremos llegar. Tener voluntad es lograr llevar a cabo acciones claras, definidas y concretas, basadas en nuestros deseos y nuestras decisiones. La fuerza de voluntad es lo que nos ayuda a no dejarnos llevar por los impulsos.
La fuerza de voluntad está en gran parte dirigida por tu pensamiento, de manera que cambiando tu pensamiento lograrás tener más autocontrol. Para ello, deberás dejar de pensar cosas como: "tengo que tener eso ya porque lo deseo mucho, no puedo esperar, no puedo resistirme, no soporto la incomodidad y el malestar, no soporto esta frustración, es muy difícil, es demasiado duro", y empezar a pensar cosas como: "puedo hacerlo, puedo soportarlo, no es tan terrible, he dicho que voy a hacerlo y lo haré, no es tan difícil, resistiré la tentación". Por tanto, un buen modo de empezar a tener más fuerza de voluntad consiste en hacer una lista con todas esas frases que puedes decirte a ti mismo, en vez de las que te dices habitualmente.
Si asume esta lista de afirmaciones positivas, practicándola cada momento que proyecte hacer una actividad, tu estado interior se fortalece, si no puedes recordarlas, entonces ,escríbela, colócala en un lugar que puedas verla y hacer de ellas tú mejor amiga y compañera. 
Recuerda que las palabras se las lleva el viento y que solos las acciones concretas y positivas, repetidas en el tiempo nos muestran a nosotros y a otros que hemos cambiado verdaderamente, que ahora somos distintos y que contamos con las fuerzas necesarias para levantarnos en cada caída, porque no hay más fuerza que las que conseguimos en el proceso de  dificultad, solo entonces debemos buscar de las afirmaciones positivas que nos ayudan a levantarnos.
Todos tenemos fuerza de voluntad, Pero la tenemos en ciertas áreas y en otras no. En las que no la tenemos, podemos aprender a lograrla.
Evalúa tus hábitos. Algunas personas tienen dificultades con la fuerza de voluntad a lo largo de toda su vida, mientras que otras tienen una “debilidad” específica cuando se trata de la fuerza de voluntad. Determina el área en la que te gustaría mejorar y, si hay diferentes áreas en las que quieres hacerlo, tal vez quieras lidiar con una a la vez. Por ejemplo, podrías tener dificultades para controlar tus hábitos de gasto, lo que te dificulta ahorrar dinero para inversiones importantes como un carro o una casa.
Crea una escala para evaluar tu fuerza de voluntad. Podrías elaborar una escala simple que tenga niveles como “nada, un poco, más, mucho”. La escala puede tomar diferentes formas, pero te ofrece una oportunidad para evaluarte, es fácil puede hacerlo en una hoja en blanco,  cada acción la va evaluando, debes ser lo más sincero posible, a veces nos auto engañamos.   

Fíjate metas a largo plazo para el cambio. El primer paso hacia la superación personal es  fijarse  una meta para el cambio. Tu meta debe ser clara, específica y alcanzable. Si una meta es demasiado vaga o imposible de medir, será difícil determinar si la has cumplido o si has progresado hacia ella. Una meta demasiado vaga relacionada con el gasto es “ser mejor con el dinero”. Una vez más, ésta meta no es clara o medible. Una mejor meta sería “ahorrar un 10 % de cada salario”, “hacer crecer mi cuenta de ahorros hasta llegar a los 5,000.00 pesos” o “pagar las tarjetas de crédito hasta obtener un balance de 0 pesos”.

Fíjate metas secundarias a corto plazo. Una de las mejores maneras de avanzar hacia una meta grande (la cual puede parecer abrumadora) es fijarte metas secundarias a corto plazo a lo largo del camino. Estas metas también deben ser específicas y medibles, pasando luego a una más grande.

¿Ya pensaste  cuál será la meta que lograras,  poniendo toda tú fuerza de voluntad?

 


lunes, 4 de julio de 2016

¿Por qué es malo ser buena?



Hablando en silencio
Por: Doris Rodríguez
 

   He tenido la suerte, de que una joven  estudiante  me abordara para hacerme la siguiente pregunta ¿por qué es malo ser buena? la interrogante me llevo al silencio …  La mire, y en solo segundos pasaron por  mi mente tantas interrogantes, mientras le decía  espérame unos minutos para que juntas encontremos la repuesta.
    Después de cinco  minutos nos sentamos a platicar. La escuché, en su relato me decía como en medio de tanto dolor e injusticia, quería una repuesta de Dios,  con la siguiente pregunta. ¿Por qué si soy buena, me pasan  tantas cosas malas?
Entonces se me ocurrió preguntarle ¿qué es ser buena?
   Me dijo: “ser buena, es no engañar, ni ser hipócrita, no maltratar ni humillar a los demás, no robar, ni matar,  hacer las tareas que nos corresponden y obedecer nuestros padres, no vengarse de  nadie y tratar de no ofender a los demás”. Todas aquellas repuestas me parecieron correctas, sobre todo porque venían de una joven que apenas tenía 17 años. 
   A pesar de su aparente seguridad de  que estos valores son importantes,  que  ayudan a ser buena persona, valores  que le habían inculcado y  lo ponía en práctica,  sin embargo,  me llamo la atención  que jamás  habló de un  sentimiento que  nos hace ser diferente “EL AMOR”.  Es el que nos clarifica en momentos difíciles, nos lleva a creer en Dios y a no perder la fe, la esperanza en que debemos seguir adelante a pesar de las incongruencias que no logramos comprender de la vida. El amor nos hace generoso, comprensivo, tolerante, vemos la vida con las gafas de cristal para tomar  una actitud diferente. Debemos movernos por el corazón, porque la vida sin amor no tiene sentido.
    Cuando creemos darlo todo, consideramos que la recompensa debe ser inmediata y a manos llenas, desconociendo que  en medio de todo, debemos agradecer, por los sufrimientos,  ellos nos enseñan a crecer y a ser mejores personas. Porque el dolor  nos ayuda  a purificar el alma. No siempre tenemos lo que queremos, y no debemos sufrir por no tenerlo. Pero  ¿lo entendemos? .Ser bueno es tener dignidad, luchar por un mundo mejor, una virtud que los idiotas no entienden. 
   Hay que aprender a vivir  y disfrutar lo que tenemos y trabajar sin angustia para alcanzar nuestros sueños, disfrutando cada minuto como si fuera el último segundo de vida, sólo entonces llegará lo que nos corresponde, lo que entendemos merecen “LOS BUENOS”.
  Es probable que vea ir y venir a personas de enormes  fortunas y felicidad fabricadas, en un afán desmedido por alcanzar, la fama , el éxito ,cuando le llega ,entonces se dan cuenta que el vacío es tan grande que no pueden llenarlo con lo que afanosamente se han pasado la vida buscando.
  Tenemos que volver a recuperar la humanidad, en este mundo cada vez más deshumanizado, altamente capitalista, consumista, individualista, violento ,tenemos que  volver a colocar al ser humano en el centro de todo, el ser humano es más importante que el capital, tenemos que aprender a movernos por el amor al prójimo y el respeto a la vida humana, defender la paz y el diálogo siempre, tener dignidad no prejuzgar, no moverse por estereotipos, tener la mente abierta, tener libertad de pensamiento, ser crítico para tratar de poner tu granito de arena por conseguir  un mundo mejor .
  “Ser bueno o malo es ir más allá de lo que hacemos o dejamos  de hacer, de lo que merecemos o no” .Ser bueno es armonizar sentimientos, fortalecer el  espíritu para que pueda volar en el universo, ser malo quizá sea estar perdido en el tránsito de la vida sin encontrar la puerta de salida. En fin malo y bueno dos códigos, uno para definir lo que nos produce bienestar el otro lo que   destruye y nos quita la paz.